jueves, 26 de febrero de 2015

La paciencia es una virtud


Recordemos que la actitud es la forma de comportarnos para con los demás. En estas líneas me enfocaré en una que es parte de la clave del éxito, llega a ser más factible que el conocimiento y la fuerza, me refiero a la paciencia. 

Hace tiempo, me consideraba una persona impaciente, me desagradaba esperar a las personas que llegaban a destiempo a una actividad, hacer fila en los supermercados etc. No obstante, últimamente la paciencia ha sido una compañía muy eficaz en mi vida personal. Gracias a ella soy plenamente feliz y ha dejado una enseñanza la cual valoro y nunca olvidaré: “La espera vale la pena más de lo que te imaginas.” 

Ahora me complace en decir que  gracias aquellos momentos amargos, donde sentía que el tiempo se me escapaba de las manos y cada vez me sentía más lejos de mis metas. Hoy en día, me dispongo a esperar, tolerar, y persistir en mis metas claras y objetivas.

La paciencia es la capacidad  para perseverar la demora, como dice la filosofía de los  griegos: Es parte del  sufrimiento pero que no pasa al grado del enojo, frustración ni ansiedad. Del mismo modo forma parte de una personalidad madura y la habilidad para ver la vida positivamente y siempre en busca de la felicidad. 

Un factor muy importante: ¡No confundir la pasividad con la paciencia! El aplazar actividades con frecuencia puede convertirse en un estilo de vida donde la depresión, tristeza, sentimientos de culpa  son los actores principales que se genera cuando confundimos los términos. 
Propongo 3 puntos sencillos de realizar para trabajar nuestra paciencia y aplicarla en nuestra vida cotidiana. 


  1. Respira profundo: Ciertas veces sólo respiramos para subsistir, pero en ella se encuentra oculta una increíble fuerza, aparte que oxigenamos nuestro cerebro y vitalizamos el cuerpo, también fomentamos un bienestar personal. Por ello el  aprender a respirar con el abdomen, tórax y clavícula nos ayudará a controlar nuestras emociones negativas que muchas veces pueden aparecer involuntariamente. 
  2. El que se enoja pierde:  Recomiendo este  un cuento Maya recopilado por Elisa Ramírez y Ma. Ángela Rodríguez. La moraleja es evitar en todo momento desde de una   irritación leve hasta una furia e ira intensa.
  3. Varios factores no dependen de ti: Siempre piensa el lado positivo de la escena, analiza los aspectos a favor  y el tiempo debe ser  tu mejor aliado. No te culpes si no ves resultados prontos, recuerda que la vida está compuesta por engranes, cada quién hace su parte y  diversos aspectos no están en nuestras manos.  


Finalmente… Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea. Benjamín Franklin

Mariell Díaz Zúñiga

Contacto: dzmariell@hotmail.com
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