sábado, 14 de marzo de 2015

Leona de tierra negra | Concha Buika


El jazz bajo la manga

Leona de tierra negra │ Concha Buika

Luis Barria


Primero llegó la risa, una risa tan grande que no cabía en los labios y se trasladaba a los ojos; una risa tan sonora que brotaba por la boca, resonaba en todo el cuerpo, se desparramaba por los poros, y tras ella apareció Concha Buika, tan desparpajada, tan humana, tan nota musical, oleada percusiva, sonoridad imprevisible:
-Es que solo espero que la música me siga sorprendiendo, igual que todo lo que oigo de los demás, no quiero pensar en qué voy a escuchar, no lo sé, no me importa, quiero confiar en que la vida me traerá algo maravilloso cuando abra la boca o cuando abra los oídos o cuando abra el corazón. Es que si nos avisan de todo dejamos de ser humanos, se nos agudizan los miedos; nos volvemos miedosos cuando nos avisan de todo
Cenicienta de la selva
Hace muchos años, no sé cuántos pero han pasado cuatro generaciones, a una mujer guineana a la que se le morían todas las hijas, compró un nombre que es el equivalente a la Cenicienta en su cultura: Kitailo. Ese nombre lo entregó a su hija para decirle que ella sí haría algo en la vida, esa niña sobrevivió y, años más tarde, entregó el nombre a su nieta. Kitailo es el nombre tribal de Concha Buika. Cuando habla de su abuela, en su rostro se enciende una luz que antes no estaba:
- Soy la bisnieta de la única mujer que he conocido en la historia que no tiene apellido de hombre, porque a ella su nombre se lo dieron de la raíz de un árbol con el que la alimentaban para que no se muriera de hambre y entonces, de esa bella mujer nace prácticamente la historia de mi familia.
Una de las cosas que me hace sentir leona, que me hace sentir fuerte en esta vida es conocer cómo ella murió; ella se dejó morir, primero dejó de comer y luego dejó de beber agua porque le quitaron sus tierras y ella sin sus tierras no era nada, entonces dijo si se van mis tierras, me voy yo con ellas, y decidió morirse. Ella decidió vivir, porque estaba condenada a morir, pero decidió vivir, y decidió morirse y eso, de cierta manera, a mí me hace muy fuerte
Y sí, mucho de felina tiene su presencia; estaba en la rueda de prensa como gata mansa, ronroneante, con un pie desnudo sobre el asiento, relajada pero ágil y veloz en las respuestas
Quiero cantar la alegría/ de la tierra mexicana…
-A los africanos les gusta mucho esta tierra, les gusta mucho la música de aquí; a mi mamá le fascinaban todo lo que eran las rancheras, todo lo que era el canto de mariachis y mi mamá, con este acento africano bonito, cantaba como una diosa, cantaba Volver, volver y esas cosas y con ese acento africano suyo sonaba muy divertida, y luego fue realmente el conocer a mamá Chavela lo que me abrió mucho la cabeza, aunque siempre estuve muy enganchada con el recuerdo de mi madre en las rancheras.
Ya ves que venero/ tu imagen divina…
-Mamá Chavela me quitó el miedo al valor, porque a veces da miedo ser valiente y cuando uno ha nacido con herramientas para ser valiente no tiene por qué no serlo, y entonces yo nací con herramientas para ser valiente, las heredé de mi mamá y la verdad es que mamá Chavela me quitó mucho miedo a la valentía y desde entonces canto distinto, no sé si distinto o desde otro lugar, pero canto distinto.
Quién no llega a la cantina/ exigiendo su tequila/ exigiendo su canción…
-Es que yo tengo a las canciones y especialmente canciones como las del maestro José Alfredo como contenedores de secretos compartidos, ellos se atrevieron a contar lo que nosotros no nos atrevemos a contar cuando nos preguntan y entonces, a veces cantar a José Alfredo es cantar mi propia historia, escuchar las canciones de José Alfredo es escuchar mi propia historia primero, porque sin darnos cuenta no han metido tanto miedo que no nos damos cuenta que compartimos secretos, todos guardamos los mismos secretos, si los habláramos nos daríamos cuenta de que nos parecemos más de lo que creemos
México lindo y querido
-En este país hay mucho más amor, mucha más paz y mucha más belleza de la que se cuenta por ahí últimamente y yo animo a que los amigos del amor, hagan mucho más ruido que los amigos de la pelea; me gustaría muchísimo ver ese sueño cumplido, ya no por mí, sino por todas mis hermanas mexicanas a las que quiero mucho y que están luchando mucho para que solamente se vivan las canciones y no las balas. Yo animo a todas mis hermanas cantoras y mis hermanos cantores para que canten más fuerte que las balas.
El público mexicano me ha demostrado muchas cosas a lo largo de los años, ¿sabes?, y es una cosa muy básica: que sobre el gris siempre está el blanco, sobre el negro, siempre está el blanco y eso da mucho poder en el corazón. Yo aquí he aprendido mucho.
Un mundo raro
-Los mexicanos tienen una capacidad de amor y de aprecio tan grande que ni siquiera hace falta pisar el país para sentirlo, a cualquier persona que le mencionas México en Europa, por ejemplo; en Francia, en España es una palabra que da mucha alegría, es algo que gusta y prueba de ellos es que muchísimos artistas y muchísimas personas de otros países encontraron su identidad aquí; la misma Chavela, la misma Rocío Dúrcal que Dios me la tenga en su gloria. Eso habla por sí mismo. Es tierra mágica, es tierra curiosa, es tierra culta.
A mí, mi mamá Chavela, debajo de un real indígena en Tepoztlán, me abrió el corazón y me explicó muchas cosas y luego allá en Tepoztlán nos pasaron cosas muy mágicas.
No te nombro, libertad
-Entendamos que estoy hablando de esta parte del planeta donde los países son democráticos o presumen de serlo, por lo menos. La libertad, desde este lado, es para mí un concepto multiforme y mutante y cada quien lo pronuncia en función a cuál sea la búsqueda de esa persona detrás de esa palabra; hay personas libres reclamando libertades, eso es algo que a mí me desconcierta muchísimo, entonces, dependiendo de qué animales mueran para que yo coma, de qué personas me besen para sentirme segura, de sentirme guapa y más o menos normal para estar bien, de que mis familiares me quieran para estar normal. Libertad, ¿qué significa?, soy demasiado dependiente de muchas cosas como para luchar por libertades que están muy desdibujadas, no sé, yo creo que es una palabra que es un entretenimiento para quien tiene tiempo, pero yo no tengo tiempo de pensar en eso, yo prefiero pensar que de todas las jaulas existe una llave y que esa llave puede estar en mi poder, eso me reconforta más, pensar que puedo ser la propietaria de la llave de todas las jaulas o prisiones en las que yo pueda sentir que estoy, pero lo de la libertad como palabra única en la que hay que encerrar tantos sueños, tantos deseos y tantas historias me parece un poco pillo, difícil.
Y ser feliz es mi color/ de identidad…
-Soy libre del miedo de identidades. No tengo identidad, no me la gané, no la merecí, no sé, no me tocó. Yo nací en Palma de Mallorca y mis papás eran de África (bueno, y siguen siendo) y entonces yo recuerdo que yo decía en la calle yo soy española y me decían, no, no, tú no eres de España, tú eres africana, y yo me iba a casa y decía yo soy africana y mis primas que habían nacido allí y mis familiares me decían: qué africana, si tú ni hablas el idioma del país, ni sabes subir a un árbol, ni sabes hacer esto, tú eres española. Entonces me iba a la calle y decía yo soy española y me decían, a ver, española ¿pero de dónde?, de África ¿no?, pues eres africana. Han sido tantos años sin una identidad clara que se me desarrolló una historia en la cabeza: si tú de repente te ves en el desierto con medio vaso de agua, estás jodido, piensas que no vas a sobrevivir, pero cuando ya llevas 42 años con medio vaso de agua por el desierto te da igual no encontrar un pozo. ¿Sabes qué te quiero decir?, ya no entendí lo de la identidad, yo no siento que me haga falta, la identidad yo la tengo en con quien hablo; estoy hablando contigo, soy tú, estoy contigo, hermano, estoy aquí, lo que nos pase ahora será lo que somos.
Yo no sé lo que valga mi vida/ pero yo te la vengo a entregar
-Yo me siento identificada con todas las personas que han hecho de su país un lugar internacional y universal.
Las canciones mexicanas no son de México, son del mundo, las canta quien quiere, donde quiere y cuando quiere y esa es una de las cosas que hace grandes a las canciones de México, que son de todo el mundo, gracias a Dios.
Las canciones que no son de México, son de México también; todo lo que tú escuchas es tuyo, mi voz es tuya ahora, también. Somos lo mismo, estamos unidos en la música, en la música no hay patrias ni hay nada, gracias a Dios
Pensé que había llegado al concierto vestida de rojo, pero llegó desnuda. Dejó su alma en el escenario, pero cuando se fue, su corazón era más grande.
 -No soy temerosa del presente, por lo tanto no lo soy del futuro, -dijo también.


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