lunes, 29 de febrero de 2016

Puérta del sótano



Hace algún tiempo, en un pueblo cercano, existió un chico llamado Meison. El vivía con sus padres y sus hermanas. Desde niño, Meison tuvo una percepción de la vida muy distinta. Al crecer y entrar en la pubertad comenzó a tener sueños extraños sobre accidentes y cosas futuras que le ocurrirían. Con el tiempo los sueños, para él, se hacían más reales. Una noche, cuando la familia dormía, Meison escucho una voz fuerte y distorsionada. —Despierta. Te he estado observando. —

Meison salió de su habitación, bajó las escaleras y atravesó el patio trasero; caminó hasta un campo de golf que estaba cerca de su casa, y entonces, en medio de la oscuridad encontró lo que parecía ser un chico con traje de conejo y una máscara extraña. Ninguno de los dos dijo nada por un rato y sólo se miraron.

El chico con el disfraz de conejo avanzó hacia él.
—28 días, 6 horas, 42 minutos y 12 segundos, ese será entonces, el fin del mundo.
—¿Por qué?

Al día siguiente, Meison despierta en medio del campo de golf, a un lado de él están dos hombres de pie, que lo miran y le preguntan —¿te encuentras bien?

Al levantarse y caminar, observa sus brazos y se da cuenta que en uno hay unos dígitos marcados en su piel con tinta negra, 28:06:42:12, y recuerda el sueño, que él (confundido) piensa fue real. La gente en el vecindario lo mira extrañada, va descalzo y con pijama. Cuando llega a su casa, se da cuenta de que hay un gran número de personas alrededor, y piensa que algo malo pasó. Se acerca más y ve una ambulancia, reporteros y hombres de traje; observa la casa, se asusta al ver que hay una turbina de avión atravesando el techo, se pregunta qué pasó con su familia.

—¿Mamá?, ¿Qué pasó?
—¡Oh! ahí estás… calló sobre tu habitación. ¿En dónde estabas?
—Salí… temprano.
—Estábamos preocupados.
—Estoy bien...

Un hombre con traje negro y gafas oscuras se acerca a ellos.

—Siento mucho lo que pasó, la compañía pagara los gastos, y mientras tanto el hospedaje en el hotel. ¿tienen alguna pregunta?
—Sí…
—¿Qué ocurrió con el avión?
—Aún no tenemos informes, pero le diremos cuando localicen el avión.
—Está bien, gracias.

En el hotel, Meison y sus hermanas hablaron acerca del tema (al igual que sus padres), pasaron unos días allí mientras la compañía responsable del avión del cual se había desprendido la turbina, restauraba su casa. Al día siguiente Meison vuelve a escuchar la voz del chico con el disfraz de conejo, se levanta y camina detrás de él hasta una casa antigua. Entran por la puerta del sótano y Comienzan a hablar.

—¿Cuál es tu nombre?
—Frank
—¿Frank?
—Era el nombre de mi padre, y de mi abuelo.
—Frank, ¿por qué…?
—Sólo evité tu muerte, ahora tienes que hacer lo que te diga.
—Está bien.

Con la ayuda de Frank, Meison busca un portal por el cual poder viajar en el tiempo para reparar sus errores y encontrar el “camino”. A media noche, el universo tangencial se separa del universo primario, gracias a la aparición de un artefacto, representado por un motor de avión. Los universos tangenciales son inestables y generalmente colapsan en menos de un mes, llevándose el universo primario consigo, si no es cerrado previamente. Cerrar el universo tangencial es un deber del receptor mismo (Meison), el cual le da súper poderes para realizar tu tarea. Aquellos que hayan muerto dentro del universo tangencial se transformarán en los muertos manipulados (Frank).

Ana Paula Riveros
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