Los desaparecidos en México: memoria, verdad y una deuda que sigue abierta


En una reciente conversación entre el periodista Sergio Aguayo, el poeta y activista Javier Sicilia se abordó uno de los temas más dolorosos del país: la crisis de las desapariciones forzadas. El diálogo, motivado por el reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas, deja una idea clara desde el inicio: México sigue sin enfrentar de fondo este problema.

Uno de los puntos centrales es la actitud del gobierno. Sicilia señala que, sin importar el partido en el poder, ha existido una constante: la tendencia a minimizar o negar la gravedad de las desapariciones. Esto ha ocurrido en los gobiernos de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. En lugar de asumir responsabilidades, muchas veces se responde cuestionando a organismos internacionales o restando importancia a sus informes.

Frente a esta postura oficial, las víctimas han tomado un papel fundamental. Sicilia habló desde su propia experiencia, tras el asesinato de su hijo, que lo llevó a impulsar el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Su mensaje es contundente: han sido las familias quienes han sacado a la luz la verdadera dimensión de la tragedia. A través de marchas, denuncias y organización colectiva, han logrado visibilizar lo que durante mucho tiempo se quiso ignorar.

También hubo una crítica directa a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Según Sicilia, esta institución no ha estado a la altura de su responsabilidad. En lugar de apoyar a las víctimas, sus posicionamientos han contribuido a diluir el problema, dificultando que se haga justicia y que se reconozca el sufrimiento de miles de familias.

En este contexto, destaca la labor de las madres buscadoras. Mujeres que, ante la falta de respuestas del Estado, salen a buscar a sus hijos en campos, desiertos y fosas clandestinas. Su trabajo representa una forma de resistencia civil, pero también una denuncia silenciosa: si ellas buscan, es porque las autoridades no lo están haciendo como deberían.

Hacia el final, Sicilia lanza un mensaje a las nuevas generaciones. Les pide no soltar esta causa, no dejar que el tema desaparezca de la conversación pública. Insiste en la necesidad de una verdadera justicia, que no se negocie ni se posponga. Para él, las desapariciones no son un asunto del pasado, sino una deuda del Estado que sigue vigente.

La conversación deja una reflexión importante: mientras no se reconozca plenamente el problema y no se ponga a las víctimas en el centro, será difícil avanzar. Recordar a los desaparecidos no es solo un acto de memoria, sino una exigencia de verdad y justicia que México aún tiene pendiente.

Te invitamos a ver la conferencia:



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